jueves, 30 de agosto de 2012

Reencuentros

Después de tanta manzana hoy he vuelto a mi melocotón.

De tiendas II


Junto a los pantalones de encajes, hay otra prenda que me inquieta: Los zapatos de equilibrista. Unos zapatos, que no tienen tacón, tienen un supertacón y una maxiplataforma. Los vi en la tienda y pensé lo mismo que pienso siempre, que son de adorno. Son de adorno o son para que se los compre un “dragcuin” .

Pero el verano continúa su curso y yo noto que ahora tengo que mirar para arriba en lugar de mirar para abajo cuando hablo con algunas mujeres. Y después de mirar hacia arriba (o de frente, que una tiene su altura) los ojos se me van automáticamente al suelo, y ahí está el pedestal. No han crecido las mujeres, pero ahora se pasean sobre un peana de 15 a 20 centímetros. Miro esos pies verticales y solo pienso en el dolor.  Después miro mi pobre zapato, de unos ocho centímetros de tacón el día que más llevo, soy más consciente de mi dolor de pies, y vuelvo a pensar en el dolor de los pies ajenos. Ya me avisarán cuando empiece a llover,que seguro que me da tiempo de ir a por el paraguas.
 

De tiendas.


Soy una cateta de la moda. No tiene otro nombre. Bueno, sí, pero son sinónimos. 

Como a casi todas las mujeres me gusta ir de tiendas. Tengo el armario que se cae de cosas, pero paso por delante de un escaparate y parece que se me olvida. Así que entro a mirar. Sé que no me voy a comprar nada porque no lo necesito, pero antes de que termine de tener ese pensamiento ya estoy dentro de la tienda.

Este año se lleva el encaje, no sé como se llamará técnicamente la tela. Pero son ropas de encajes que tienen debajo otra parte de vestido, lo que mi abuela denominaría una saya. Una saya de encajes, sobre una saya lisa.

Hay camisetas con la parte trasera de encajes, camisetas con la parte delantera superior de encajes, vestidos enteros de encajes, con volantes y encajes… todas las combinaciones posibles de ropa “encajada” totalmente y parcialmente “encajada”.

Después de ver tanto encaje tienda tras tienda, no me resulto extraño ver ropa interior de encajes y con volantes. Pero miro bien y me doy cuenta que no estoy en la sección de lencería. Me decido a coger la prenda y la examino con detenimiento. Bolsillos, cremallera y botón… ¡Es un pantalón!!!! Pienso que no puede haber nadie que salga a la calle con unos pantalones-bragas de encajes con volantes y que es una partida de ropa que  la tienda que se pone para adornar.

Pero prosigo mi camino y veo más tiendas encajadas y entre sus múltiples encajes vuelvo a ver esos pantalones. Sigo pensando lo mismo: Qué feos.

Y pasan los días y las semanas y caminando ves a una muchacha, que camina delante de ti con esos pantalones. Y ahora piensas: Qué cucos, se quedan hasta bien. Baaaa, será porque la chica tiene buen tipo, eso no se lo puede poner nadie.

Pero sigue pasando el verano y ves más y más pantalones encajados y ya te empiezas a creer que la gente los compra, que no son un adorno de las tiendas.

Y de todo esto sacas una lección, no importa lo fea que sea una cosa, si está en tres o más de las multinacionales de moda, lo más seguro sea que te la acabes comprando.

Por cierto, ¿Quedarán de mi talla ?

Femenino

Combinaciones sólo para mujeres: Zapatos de satanás con plantillas antidolor.

martes, 14 de agosto de 2012

La felicidad

Hay personas que compran los huevos en función de la felicidad de las gallinas. Las gallinas 0 son las más dichosas, corren libres por el corral. Y las pobres 3, no saben lo que es el suelo.