miércoles, 31 de diciembre de 2014

Galletas de Navidad bicolores

La último del año: Recopilación.

Ya es 31. El año ha pasado volando. Y hoy me enfrento por quinta vez a la última entrada del año. Recopilando he descubierto que voy decayendo. Aun me quedan unas pocas de horas para pensar.

viernes, 31 de diciembre de 2010
  Un año II
2010. El año que mas viajes he tenido. Cuatro destinos nuevos. Cuatro lugares en los que conocer gente. En los que crecer personal y profesionalmente. En los que cruzarme con personas que me ofrecen su sonrisa, su ayuda y su compañía. Personas que me han hecho el camino más fácil. Personas que han iluminado mi camino durante un tiempo. Personas que han hecho que no me sienta sola en un lugar extraño. Personas que se han preocupado por mi.
A toda esa gente que me ha ayudado en este año de cambios y de mudanzas: Gracias.

sábado, 31 de diciembre de 2011
Un año.
Un año. Un año que se va y otro que llega. Un año para recordar momentos felices y esperados y para pensar otros momentos venideros. Un año lleno de alegrías. Un año de lo más completo y feliz. Al 2012 le pido que no me quite la sonrisa, que me días llenos de risas y de alegrías. Un año para seguir aprendiendo, para conocer lugares nuevos, gente nueva, para vivir y ser feliz. Un 2012 para continuar mirando el mar, para seguir aprendiendo de mis peques, para seguir queriéndolos. Un 2012 para compartir con mi familia, con mis amigos, un 2012 para que todos sonriamos y seamos felices.



lunes, 31 de diciembre de 2012
El 2013
Que el 2013 traiga sonrisas, ilusiones y alegrías. Nuevas metas y nuevos proyectos. Que haya tiempo para amar y para sentirse amado. Que se vayan los miedos y nos podemos enfrentar a todo lo que venga de frente y con valentía.

Deseo un año lleno de salud y alegría para toda la gente que quiero, para todos los que me quieren a mí, y por supuesto, para los que no quieren también.

Feliz año 2013

martes, 31 de diciembre de 2013
Penita
Tantas carreras populares por hacer y yo sin correr.

martes, 30 de diciembre de 2014

Caminatas

          Hace unos días fui a Granada a hacer la conocida vereda de la estrella. Iba sin mirar nada del recorrido, pensando que era un sendero que había hecho 14 años en la facultad (catorce años.. es que ya tengo una edad).
          El recorrido no empezó bien. Se empezó a torcer en las curvas de la carretera que llegaban al barranco de San Juan. Una carretera de montaña muy peligrosa que te obligaba a circular a veinte kilómetros por hora. Algo de eso me había dicho mi hermano. Pero yo, que he ido a de Laujar a Trevelez en coche y de he atravesado el puerto de la Ragua de una vertiente a otra de Sierra Nevada, pensaba que no sería para tanto. Pero sí lo era. Tras una gran bajada y dos túneles, hice parar el coche para preguntar, porque me parecía imposible que esa carretera llegara a ninguna parte. Los hombres del todotereno que venía detrás nos dijeron que sí, que la carretera llegaba hasta el barranco. Y después de un túnel más, llegamos al final de la "carretera", al barranco de San Juan.
         Un poquito de tensión, porque habíamos llegado muy justas de tiempo y pensábamos que se habían ido a hacer el sendero sin nosotras, pero no. Un poquito más tarde de la cuenta, concretamente media hora, llegaron nuestros acompañantes y emprendimos el camino.
         Dos laderas de montañas atravesadas por un río. Precioso, precioso, precioso. Caminábamos por la vertiente derecha del río.Vimos una señal que indicaba otro camino. Una de las muchachas, muy aventurera propuso cogerla. ¿Será muy duro?. Noooooo, nos aseguraron. Bajamos al río, atravesamos un precioso puente y a subir a la otra ladera. Ya subiendo nos dicen que la cuesta tiene mala fama. Y después de tres horas de subida interrumpida, confirmamos con pena las habladurías de la gente. ¡tres horas!.
          Durante todo el recorrido se veía a lo lejos, en la otra vertiente del río, la famosa vereda de la estrella. Tan planita y tan bonita. Hubiéramos estado todo el camino llaneando. Mejor no pensarlo en  esos momentos.
          La idea era volver por la vereda de la estrella. Pero yo no lo acababa de ver claro. Aunque se veía en todo momento, había que bajar la ladera de la montaña, atravesar el río (no se cómo) y subir la otra ladera.  Todo eso por una zona de montaña en la que los paneles de información te decían que no tenías cobertura en todo el recorrido y que no estaba permitido caminar por otro sitio distinto a los caminos señalizados. Será que soy una cobarde, pero yo no acababa de verlo claro.
          Las dos y media fue la hora de darse la vuelta. Llevábamos cuatro horas de camino y ya estábamos comidos. Me puse a calcular y no quedaba tiempo. Si no parábamos, disponíamos de tres hora para bajar sin entretenerse. A las cinco y media estaríamos en el coche.
          Pero no, que se pusieron a investigar como bajar al barranco. En ese momento me entró mucho pánico, le dije a mi hermana que yo no quería investigar nada, que te pierdes, bajan las temperaturas y te mueres. Así que ni corta ni perezosa expuse mis motivos a los demás, me di la vuelta y empecé a andar. No se lo que dijeron, pero al volver la vista, comprobé aliviada que todos caminaban detrás mio. 
         

sábado, 27 de diciembre de 2014

4 años

Hace cuatro años que diversas motivaciones me llevaron a escribir este blog.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Nieve



Amigurumi nuevo. Se llama Nieve, por eso de ser un muñeco de nieve. Lo he hecho para ser regalado en un amigo invisible un poco raro. No sabes a quién le vas a dar tu regalito. Hasta este momento es igual a muchos amigos invisibles. Pero no queda ahí la cosa. Me han explicado algo de unos números y de cambiar los regalos. Cuando llegue tu turno tienes dos opciones, abrir un regalo o quedarte con uno de los regalos que ya están abiertos. Y si le quitas el regalo a alguien, esa persona coge otro regalo. Y así sucesivamente, abrir, quitar, coger... un poco lioso. Ya me enteraré cuando vaya a la cena. 

El regalo no podía sobrepasar los cinco euros. Pero me acuerdo de ese primer y último amigo invisible de comidas de trabajo. Llevaba poco tiempo y era mi primer colegio. Repartieron papelitos y tenías que regalar a la persona que te tocara. En la comida se abrirían los regalos. Hasta ahí todo bien. Me toco una muchacha que estaba haciendo las prácticas en el colegio. Le compré un bolígrafo solidario de UNICEF, un portafotos de un muñequito y una bonita caja para meter las dos cosas dentro. Puse una bonita nota " Para que pintes sonrisas en la caras de tus alumnos". Supongo que un poquito más de cinco euros, pero sin llegar a seis, lo que se había estipulado. 

Cuando empezaron a abrir los regalos aluciné. Qué regalazos. Supongo que algunos de ellos sobrepasaron los veinte euros. Recuerdo un conjunto de lencería, que pensé: "Cómo saben la talla de sujetador de la muchacha" y un juego para abrir botellas de vino. Todos los regalos eran estupendos. Y lo más bonito del mío era la notita y no leyó en voz alta. Por cierto, yo recibí una bufanda monísima.