Ayer, cuando iba a salir de trabajar, me encontré un pipí de gato en la entrada de la casa. Como el olor es isoportable, tuve que pararme a limpiarlo. Qué enfado!!! Así que, con los pantalones más bonitos que tengo me puse a la tarea. Al salir de mi segunda clase, me encontré otro pipí en el suelo, en la entrada del baño de los niños. Y eso que en el cole no hay gatos. Qué mañanita...