lunes, 9 de mayo de 2011

Escalofrío

Las tristezas de los telediarios me llegan a inmunizar. No levanto la vista del plato de comida mientras escucho hablar de hambre, de muerte, de guerra o de destrucción. Hay días, como el de hoy, que llego tan cansada que solo escucho los titulares y cambio a otro canal. Pero hoy una noticia sobre violencia de género me ha bajado de mi nube y me ha hecho caer contra el suelo. Es una noticia como otras mil noticias, como esas 22 noticias que ya llevamos este año. Un número. La número 22. Pero no ha sido ese número el que me ha dejado un hueco en el corazón. Ha sido el 30. Una mujer de treinta años, de mi edad. Una joven como yo. Una fuerte sensación de empatía ha hecho que se me forme un nudo en la garganta. Y ya el número 22 ha dejado de ser un número y ha sido una vida. Una vida con sus ilusiones y sus sueños. Con sus proyectos de vida y de futuro. Buscando más información de la noticia en internet termino de caer: Dos niños y ensañamiento.


¿Hasta cuándo?

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