Tras los cristales de mi balcón me saluda un día gris de verano. Es cierto que aun no estamos en verano. Pero me encantan estos días en los que puedes ver caer gotitas en manga corta y chancletas. En un abrir y cerrar de ojos vuelve a saludarnos el sol, pintado el blanco cielo de azul y recordándoles, amablemente, a las nubes que tienen que partir, que su visita en esos días de verano ha de ser intensa pero corta. Y vuelve el día a ser soleado. Se evaporan las gotitas de lluvia. Ya no quedan nubes ni agua, es como si la tormenta hubiera sido un sueño.
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