Hoy te has acercado a mí. Hacía mucho tiempo, tanto, que casi había olvidado tu existencia. Pero has venido y te has hecho notar, has llegado sigilosa, como siempre. Pero al estar a mi lado te has acercado, has frotado tu cabecita contra mis piernas, te has dejado acariciar, coger. Has ronroneado y te has quedado en mi regazo un buen rato. Cuando has considerado que los arrumacos y los maullidos ya eran suficientes has saltado y te has ido. En la puerta te has detenido y me has maullado. Has vuelto a mirar hacia delante, y has me has mirado otra vez. Otra vez un maullido. Ahora empiezo a comprender tanto cariñito. Te sigo y llego a tu morada, te plantas delante del plato de comida vacío. Me miras y maullas. Busco el saco de pienso, lleno tu plato. Me vuelves a mirar agradecida y te pones a comer.
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