Cuando se acabó el año pasado me propuse metas muy fácil y realistas.
Solo andar y leer, que parece fácil , pero no lo es.
En enero empecé estupendamente pero ya lo estropeé en febrero, marzo, abril y probablemente en mayo.
Parece que aun tengo el sabor de las uvas en la garganta y ya ha pasado medio año. Medio año de mi vida y de la suya. Medio año que ya no vuelve, para lo bueno y para lo malo .
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