En mi caso han pasado cuatro años, dos meses y veintidós días. Una mañana caprichosa mañana de noviembre, después de un año y tres meses de andar mirando una lista. Tan caprichosa que me hizo empezar el día 22 de noviembre, día de Santa Cecilia.
Cuatro años y ocho casas. Ocho sitios en los que conocer gente maravillosa y en los que aprender.
Aunque a veces me parezca que todo sea igual, he cambiado. Me gusta pensar que he crecido mentalmente, que he madurado. Pero otras veces miro esos diez últimos años y me veo igual, sigo siendo una niñata insegura y miedosa. No sé lo que quiero, y no puedo imaginarme como seré dentro de otros diez años. No puedo imaginarme como seré mañana. No sé lo que quiero. No consigo centrarme en nada. No puedo pensar. Espero centrarme pronto, echar a esta niñata que pierde el tiempo y llamar a la mujer que está a punto de entrar en la treintena.
Posdata: No sé si mi enlazado se referirá a la mismo que yo. Pero me da un poquito igual.
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