lunes, 14 de febrero de 2011

Pinzas voladoras.

Ni el teléfono móvil ni la radio despertador. Esta mañana me ha despertado el atronador silbido del viento chocando con las persianas de mi ventana. Al rato de estar escuchando este sonido tan desagradable, me he acordado de una cara equipación de esquí colgada para secar con esos vientos. Entonces, un súbito impulso me ha hecho salir de un salto de mi cama. Ya iba a ir rápida como un cohete desafiando el frío y la oscuridad de la noche, pero antes de salir por la puerta ya la he visto. Colgadita en el comedor, secándose tranquilamente sin los peligros del viento y de las pinzas que se abren y dejan la ropa libre como el viento. Que alegría, no vamos a tener que ir por los tejados buscando el equipo. Ahora , me puedo echar a dormir otra vez, pero ya es demasiado tarde, así que una entrada en el blog ( para que veas lo que me preocupo por ti y por tus cosas) y a trabajar.

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