Tardes tiradas. Podría ir a dar un paseo. Pero el frío y mi resfriado no se van a llevar bien. Hace un viento horroroso. El sonido de la televisión lo disimula algo más que esta mañana. Pero sigue estando ahí. Si presto atención escucho su silbido. Tengo algunas lecturas pendientes en Internet, pero es que no tengo ganas. No me apetece nada. Mi consuelo: Ya no estoy triste, solamente estoy mala. Pero no sé cuál de los dos estados me molesta más.
Malditas hormonas y malditos virus.
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