Cenar y ver en la televisión el CSI . Intentar comerte un trozo de pollo en salsa de tomate mientras ves como ese buen hombre de las gafas raras (el que abre los cuerpos) le abre la cabeza a un tío y ves su cerebro ensangrentado. Y claro, intentas no mirar, miras tu trozo de pollo ensangrentado, ah no , que es tomate, que lo que tú comes no son vísceras. Lo dicho, intentas no mirar, pero acabas mirando y resulta que el de las gafas aun no ha terminado, ahora ha abierto el torax al pobre muñequito. Porque eso sí, sabes que es un muñequito, pero te da asco y vuelves a mirar tu trozo de pollo, que ahora parece sangrar más que antes. Haces una asimilación mental y ya no sabes donde mirar. Decides mirar el techo, el suelo, la otra pared,... hasta que por fin me dicen .- Ya puedes mirar, que se ha terminado- Y allí está, con un poco de salsa de tomate en la boca, mirando la tele tan tranquila, como si se acabará de comer algo de lo que salía en la pantalla.
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