Adiós plumas, mantas, franelas, panas, paños, guates, gorros, bufandas y demás artículos invernales. Dejáis mi hogar. Ahora vendrán a poblar mi armario el lino, el algodón, los vestidos fresquitos y las camisetas de tirantes. Se cambia el armario y se pasa la estación, se pasa el invierno, se pasa el año y se pasa la vida entera. La vida se pasa pensando y cambiando, cambiando y pensando. Y ya va otro año más. Y son cinco. Parece que fue ayer porque siempre es lo mismo, la misma incertidumbre, los mismos nervios y las mismas inquietudes. Cada año me depara cosas semejantes . Mismos proyectos . Primaveras semejantes en el sol y distintas en el paisaje. ¿Inconveniente? Mejor verlo como una ventaja, una manera de continuar creciendo y aprendiendo. Aprender bajo el mismo sol que me calienta junto a distintas cosas y distinta gente. El mismo sol que me calentará la espalda el año que viene dónde el destino me coloque.
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