Din don, tocan al timbre. Me despierto de mi dulce siesta y voy a preguntar quién es, con la seguridad de que es una equivocación, no espero a nadie. Pregunto: - ¿Quién es? Y una vocecita de niño me responde con otra pregunta:- ¿ Quién eres tú?. Me quedo un poco atónita y vuelvo a formular mi pregunta y la vocecita la suya. Así por lo menos unas cinco interminables veces. A la sexta vez, he cansado a la vocecita que me ha respondido – Yo soy un niño, ¿y tú?. Y yo... pues he respondido con la única respuesta posible. - Pues yo soy una persona mayor, y considero que te deberías ir con tus padres y dejar de tocar en las casas ajenas.
Después he pensado que ha sido el Principito el que ha podido tocar a mi puerta, y mira el poquito caso que le he hecho. Quizá haya sido una señal de la providencia, para despertarme y que me ponga a estudiar. Tema 4, si sale esa bolita ha sido seguro el Principito el que tocó a mi puerta esta tarde. Me voy a lo mío.
Uf, cuando relea ésto pensaré que se me va la cabeza por momentos.
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