sábado, 26 de marzo de 2011

Cosillas.

Las malditas curvas en las calles que me impiden aparcar correctamente, mira que lo intento, pero es imposible pegar el coche si la calle hace curva. Las llaves que se atascan en las cerraduras y no abren. Las goteras que le dan a tu casa un aspecto tercermundista ( he cambiado el cubo por un trozo de cartón, es más guarro pero ya no tropiezo). Los ordenadores de teclado tan pequeño que te hace escribir encogida de hombros y con los dedos muy muy juntos, que incomodidad. Las sillas de madera con el respaldo duro. Los cosas pendientes y las pocas ganas de comenzar a hacerlas. El hambre y la ausencia de ganas de cocinar. La incertidumbre que me provoca el pensar que me voy a dormir y voy a llegar tarde al trabajo, no duermo bien por las noches con esos pensamientos, lo que puede hacer que cualquier día de estos me duerma. Una tele “supermoderna” a la que se le va la voz y el sonido. El bolígrafo azul que no se dónde he puesto. Las hojas que mezclo, pierdo y luego aparecen cuando ya no hacen falta. Cumplir una año más. Que te digan que eres mala. Que salga el sol el día que tú no tienes tiempo de estar en la calle. Que la lluvia que te acompaña cuando te vas de vacaciones. Que se termine la bombona de butano cuando te estás aclarando el pelo. Salir de tu casa pensando que has dejado la plancha del pelo conectada y volver corriendo temiendo que cuando llegues todas tus cosas estén incendiadas, lógicamente, nunca me la he dejado encendida. Comprobar tres veces que has cerrado el coche. Echar las dos cerraduras, la cadena y el pestillo de tu casa, nadie podrá entrar, ahora como te pase algo y te tengan que sacar va a ser que tampoco. Lavadoras que hacen que tu casa se inunde.

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