A dos días de la fecha en cuestión y no me asusta la temible y feísima cifra. Solo tengo un pensamiento danzado por mi cabeza, una pregunta que me asalta y me inquieta ¿ Quién se acordará? ¿Quién dedicará tres minutos de su preciado tiempo en mandarme un mensajillo o llamarme? ¿Continuaré estando yo en las cabezas ajenas lo mismo que determinados nombres no logro que salgan de la mía? Si es que solo hay una sierra por medio, y ya no tiene ni nieve que desanime a conducir.
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