Me encanta el sol de la primavera, calienta y no molesta. Una delicia.
Paseando bajo el sol me han venido mil cosas que escribir, algunas aun permanecen en mi cabeza, pero otras se han tenido que quedar en el aire, suspendidas de la atmósfera cálida de la primavera.
Hoy casi lloro de felicidad laboral , ¿por qué no son todos las días las cosas así?
A las dos horas de casi llorar de felicidad laboral, casi vuelvo a llorar, pero ahora porque todo estaba como antes. Maldita sea, que no pueda terminar bien un día entero.
Todo está en Internet, y sí, funciona, incluso con leche desnatada. Un problema solucionado. Ya me quedan menos. Una pena que no todos tengan una solución tan rápida y elegante.
Estoy pensando en comprarme una jarra de lata, seguro que no la rompo. Tengo que gastar más cuidado con el menaje de mi casa. Si todos los años viviera en la misma casa, estoy segura, que ya no me quedarían vasos.
Ventajas de las mudanzas continuas: Sigo teniendo vasos.
A la comida congelada y precocinada de mi mer***na no hay ninguna que le haga sombra. Sí, solo una, la del supermercado del C* I*, pero por estas zonas no hay. Lástima.
Se me han quedado unas 990 cosas flotando en el ambiente primaveral. Tengo que salir esta tarde a recogerlas.
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