Dormirse en la hora de la siesta en un profundo y placentero sueño inducido por los diabólicos medicamentos. Con mil cosas por hacer y yo dormida. Me despierta el sonido de mi gotera. Y misteriosamente a la misma vez que suena la gotera ( que no está en mi cuarto) cae una gota en mi mano. Me despierto sobresaltada pensando que estoy debajo de la gotera. Pero no, miro mi mano y me doy cuenta que no estoy debajo de la gotera, pero es que no se puede dormir con la boca abierta.
Duerme como quieras.
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